Es la demanda de CPU la que impulsa el repunte de AMD e Intel?
Para los optimistas del sector de los chips, el grupo de empresas que se benefician de la IA se amplía: no solo los aceleradores de cálculo especializados, sino también las CPU se beneficiarán del uso cada vez mayor de agentes de IA como Muse. Esta expectativa se considera, para este sector, el motor del repunte generalizado de los semiconductores. Advanced Micro Devices sube hoy un 9,3 %, mientras que Intel gana un 11,8 %. Los compradores ven en ello algo más que la fortaleza de acciones concretas: en su opinión, varios valores del sector de los semiconductores están registrando un mejor comportamiento que el ETF sectorial general.
En el caso de Advanced Micro Devices, los optimistas señalan que la empresa ha alcanzado por primera vez una capitalización bursátil de 1 billón de dólares y que ha superado máximos históricos tras un repunte de cinco días. También interpretan que el RSI, que se está situando en zona de sobrecompra, es una señal de que la tendencia alcista se mantiene intacta. El aumento de la facturación del 50 %, hasta los 11 500 millones de dólares, anunciado ya el 4 de agosto, les proporciona un respaldo fundamental. Para señalar un mayor potencial alcista, se remiten a las proyecciones del mercado de opciones para el 16 de octubre, que indican un movimiento esperado de más/menos el 12,3 %.
Por el contrario, los escépticos del análisis técnico fijan su atención en la cuña ascendente, que se considera clásicamente un patrón bajista. Señalan como niveles de soporte importantes los 560 USD, los 528 USD y los 512 USD en la media móvil exponencial (EMA) de 21 días. En su opinión, el fuerte repunte no protege a la acción de posibles retrocesos.
En el caso de Intel, el bando optimista se basa en una revisión al alza del precio objetivo y en la ruptura al alza de una zona de resistencia anterior. Se considera que el rango de 99 a 101 dólares, en el que convergen las medias móviles, actúa como soporte. La cota de 122 dólares, en la que se cerraría una brecha de cotización, está al alcance; por encima de ella se encuentra la resistencia en 142 dólares, en el antiguo máximo. Si el impulso se mantiene, los compradores ven ahí el siguiente objetivo importante.
Por su parte, los escépticos respecto a Intel cuestionan su competitividad. Recuerdan las pérdidas anteriores de cuota de mercado y la inercia de la que en su día fue una empresa dominante. Para ellos, la expectativa de una mayor demanda de CPU no demuestra aún que Intel haya superado estas debilidades. Su objeción se dirige, por tanto, contra la suposición de que el optimismo respecto al sector en su conjunto también esté justificado en el caso de esta empresa en particular.
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